MUNDO ANIMAL

Registran el primer caso de un delfín salvaje que adopta a una cría de otra especie

Un delfín salvaje lleva una vida imprevisible y de competencia. Socializa y caza en un territorio amplio en el que se mueve continuamente, donde encuentra multitud de especies y situaciones nuevas. Y excepto cuando emerge para respirar, pasa la mayor parte de su vida bajo la superficie.

El delfín de nariz de botella (Tursiops truncatus) habita los océanos cálidos y templados de todo el mundo. Vive en grupos de hasta 10 o 12 integrantes y nada a una velocidad promedia de 35 Km./h.

Una nueva investigación ha revelado el primer caso documentado de un delfín salvaje nariz de botella que adoptó a una cría de otra especie.

Aunque es relativamente raro, se han registrado adopciones en varios mamíferos, que involucran casi exclusivamente individuos de la misma especie, y casi nunca entre especies distintas. Por lo que, la adopción sigue siendo poco documentada y no se ha encontrado una respuesta clara de porqué sucede este fenómeno.

delfines delfín cría
El delfín salvaje utiliza los sonidos, la danza y el salto para comunicarse. Foto: Getty Images

El único caso documentado fue en el año 2006. Patrícia Izar, primatóloga de la Universidad de Sao Paulo, observó a un grupo de monos capuchinos, del género Cebus, que cuidaba de una cría de tití.

Este 2019 se confirmó que una hembra de delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) adoptó a una cría macho de delfín de cabeza de melón (Peponocephala electra), mientras cuidaba su presunta descendencia biológica.

Este es un caso único de una adopción de distintas especies y géneros dentro de una pequeña comunidad de delfines nariz de botella (Tursiops truncatus) en el atolón de Rangiroa en la Polinesia Francesa.

Una posibilidad es que el reciente nacimiento de su cría activara su instinto maternal.

delfín cabeza de melón
La cría huérfana aprendió a actuar como un delfín nariz de botella y fue aceptada en el grupo familiar. En la imagen se puede observar a un delfín de cabeza de melón. Foto: Cyril di Bisceglie

“Lo más probable es que fuera el momento perfecto para la llegada de esta cría, cuando (la madre) se encontraba en un periodo muy receptivo para establecer esos lazos con sus propias crías y esto llevó a una situación un tanto extravagante”, afirma Kirsty MacLeod, ecóloga conductual de la Universidad Lund en Suecia, a National Geographic.

POR LO QUE, LA CRÍA DE DELFÍN NARIZ DE BOTELLA, COMPITIÓ CON SU “HERMANO ADOPTIVO”, EL DELFÍN DELFÍN DE CABEZA DE MELÓN,  POR LA ATENCIÓN DE LA MADRE.

“Nos entusiasmaba poder presenciar un fenómeno tan raro”, cuenta Pamela Carzon, autora principal del estudio y científica líder del Grupo de Estudio de los Mamíferos Marinos (GEMM) de la Polinesia con sede en Tiputa, en la Polinesia Francesa, a National Geographic.

Los resultados de esta importante investigación fueron publicados en la revista científica Ethology y luego citado en National Geographic.

 

Con información de National Greographic en Español