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MUNDO ANIMAL

Miles de tortugas siguen muriendo en costas de BCS

Conapesca debió cerrar la pesca en la zona, al morir más de 2 mil ejemplares de tortuga caguama en los últimos 3 años

A dos años de la creación del área de refugio para la tortuga caguama[1] por parte de la Semarnat y a cuatro años de que la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) estableció un refugio pesquero,[2]miles de tortugas en peligro de extinción siguen muriendo en el Golfo de Ulloa, Baja California Sur, de acuerdo con información del gobierno analizada por las organizaciones Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C. y el Centro para la Diversidad Biológica.
Según datos oficiales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), desde 2017 a 2019 han muerto 789 ejemplares de tortuga caguama (Caretta caretta), a pesar de que la Conapesca ha establecido, ilegalmente, el límite de 90 tortugas al año. Bajo estas reglas, en caso de rebasar esa cuota, se debería suspender la pesca comercial. Sin embargo, esto no sucede, a pesar de que la cuota ha sido rebasada durante todo este tiempo con un registro de 99 tortugas muertas en 2017, 459 en 2018, y 331 en 2019. El alto índice de mortandad de la especie hace ver que regulaciones actuales para protegerla no están funcionando.
Estudios científicos calculan que por cada tortuga varada encontrada muerta en la playa hay otras tres que son llevadas por las corrientes, por lo que, haciendo una estimación conservadora, se puede determinar que en los últimos años han muerto al menos 2,350 tortugas caguama, una cifra que no se registra en ninguna otra parte del mundo. La Profepa únicamente contabiliza los ejemplares que se encuentran varados en playa San Lázaro, sin embargo, hay otros tantos que son llevados por las corrientes, y por lo tanto, no se registran.
TORTUGA CAGUAMA | Caracteristicas, donde vive y su alimentación
La población del Pacífico norte de la tortuga caguama, anida exclusivamente en el archipiélago japonés, los juveniles se distribuyen en todo el Pacífico Norte, pero se concentran en un área costera limitada a sólo unos kilómetros de la costa de Baja California Sur, en el Golfo de Ulloa, la cual área de crianza y alimentación en la que permanecen alrededor de veinticinco a treinta años, hasta regresar a reproducirse y anidar en las costas de Japón.
Pese a ser negado por décadas, en los decretos de creación de ambos instrumentos regulatorios (área y refugio pesquero), la misma Semarnat y Sader fundamentan y reconocen la interacción de las tortugas con las actividades pesqueras, que al quedar atrapadas en las redes, mueren ahogadas. Aun así no se han aplicado el cierre de la pesca y el problema continúa, en contraste con EEUU donde se obliga a la flota de pesca de palangre de Hawái suspender su operación en el caso que la flota entera exceda el límite de 17[3] interacciones con tortugas.
“El gobierno mexicano corre el riesgo de repetir la situación que se ha dado con la vaquita marina en Alto Golfo de California, tomando acciones contrarreloj por la presión internacional y que, a pesar de una fuerte inyección de recursos, no han logrado asegurar la preservación de la especie” señaló Mario Sánchez, director de la oficina regional Noroeste del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.
Actualmente, la tortuga caguama está considerada como una especie en peligro de extinción por la legislación nacional e internacional, al igual que las demás especies de tortugas marinas, además México y Estados Unidos forman parte de la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de Tortugas. En años pasados el Servicio Nacional de Pesquerías Marinas (NFMS) de los Estados Unidos certificó a México negativamente por esta situación, lo que estuvo a un paso de que implementaran un embargo pesquero.
“Fue la misma Conapesca que se comprometió con el gobierno de los Estados Unidos a hacer cumplir el refugio pesquero para proteger a las tortugas. Ahora parece que no se cumple con este compromiso, si esta situación no se soluciona el gobierno de México de nuevo podría verse en una situación de embargo pesquero” finalizó Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica.